3 expectativas bíblicas de la esposa cristiana

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3 expectativas bíblicas de la esposa cristiana

Así como el Señor dio instrucciones a los esposos, también da instrucciones a las esposas. Es útil recordar que lo que sigue no se aplica a todas las relaciones. Creo que hay un principio general en cuanto a los roles de los hombres y las mujeres en la sociedad, pero aquí estamos hablando específicamente de la relación entre un esposo y su esposa. Por tanto, los compromisos que presentamos aquí tienen que ver únicamente con la relación matrimonial y no se aplican de igual manera durante el período de noviazgo. Sin embargo, es muy importante que una mujer pueda creer de todo corazón que es capaz de hacer estos compromisos sin reservas con su prometido. Como con el rol del esposo, usemos tres palabras para describir el rol de la esposa.

 

1. Sumisión

Las esposas deben someterse a sus esposos. No hay duda de que este compromiso da un poco de miedo. Leer estos pasajes hacen que ese temor sea muy real. Dios deja muy en claro Sus expectativas. Estás escogiendo relacionarte con tu esposo de manera diferente a como te relaciones con todos los demás. Lo estás aceptando como tu líder y autoridad de por vida. Nota lo que dice la Biblia:

Esposas, sométanse a sus propios esposos como al Señor (Efesios 5:22).

1 Así mismo, esposas, sométanse a sus esposos, de modo que si algunos de ellos no creen en la palabra, puedan ser ganados más por el comportamiento de ustedes que por sus palabras, 2 al observar su conducta íntegra y respetuosa. 3 Que la belleza de ustedes no sea la externa, que consiste en adornos tales como peinados ostentosos, joyas de oro y vestidos lujosos. 4 Que su belleza sea más bien la incorruptible, la que procede de lo íntimo del corazón y consiste en un espíritu suave y apacible. Esta sí que tiene mucho valor delante de Dios. 5 Así se adornaban en tiempos antiguos las santas mujeres que esperaban en Dios, cada una sumisa a su esposo. 6 Tal es el caso de Sara, que obedecía a Abraham y lo llamaba su señor. Ustedes son hijas de ella si hacen el bien y viven sin ningún temor (1 Pedro 3:1-6).

Someterte a tu esposo (seguirle) no significa que tu opinión será menos importante o que valdrás menos en el matrimonio. Simplemente significa que tu matrimonio es como una de esas bicicletas tándem, y que Dios quiere que uno de ustedes esté delante y el otro detrás. Por supuesto, la bicicleta irá más rápido si los dos pedalean juntos, así que su matrimonio debe estar caracterizado por el trabajo al unísono y en equipo.

Los dos estarán de acuerdo en muchas cosas, pero habrá tiempos en su matrimonio donde simplemente estarán juntos. La sumisión de un seguidor es puesta a prueba cuando el líder toma una decisión diferente a la que quiere el seguidor. Si tú, como esposa, crees que tu esposo les está llevando en una dirección que no es la mejor, puedes sentirte tentada a dejar de pedalear, pensando algo como: “Bien, si eso es lo que quieres hacer, bien por ti. Hazlo tú solo”. O peor aún, puede que te sientas tentada a dejar la bicicleta y abandonarlo. Pero someterte o seguirle significa que, a menos que tu esposo te esté llevando a pecar, vas a pedalear aun cuando quieras irte en otra dirección. Por tanto, en los días que están por venir, recuerda que es fácil someterse cuando uno obtiene lo que quiere. El reto de obedecer estos mandamientos vendrá cuando tu esposo te esté guiando por donde no quieras ir.

Alguien pudiera preguntar: “¿Cómo es esto posible? ¿Cómo puedo confiarle mi vida a alguien que puede tomar decisiones que no me van a gustar?”. Esta pregunta es válida. La respuesta nos lleva de vuelta al capítulo 1: Cuando Jesús está en el centro de tu vida y de tu matrimonio, puedes someterte gozosamente a tu esposo porque estás confiando en que el Señor está obrando en esa situación.

Debes estar preparada, porque tu esposo fallará en su liderazgo. De eso no hay duda. Y eso está bien. El fracaso es una de las cosas que Dios usa para ayudarnos a crecer y a ver nuestra necesidad de depender de Cristo. A la larga, un par de fracasos producirán un esposo más piadoso, un mejor líder y una unión más fuerte.

Es posible que tu esposo tome decisiones equivocadas, pero debes recordar que no eres inmune a la necedad. Habrá casos en los que tus decisiones tampoco hubieran glorificado a Dios ni fortalecido tu matrimonio. En esas circunstancias, puedes alabar al Señor por haberte dado un esposo que estuvo dispuesto a ejercer su liderazgo y a evitar las consecuencias de tus decisiones.


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Cuando Jesús está en el centro de tu vida y de tu matrimonio, puedes someterte gozosamente a tu esposo porque estás confiando en que el Señor está obrando en esa situación.
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La sumisión es un tema difícil, y todos luchamos con ella. Pero eso no significa que la sumisión sea mala, dañina ni un estorbo en nuestro caminar con Cristo.

Es cierto que algunos matrimonios se vuelven tóxicos. Esto sucede cuando el esposo no es un líder que conduce a su familia hacia Cristo, sino más bien uno que está tratando de construir su propio reino de opresión. Aunque yo espero y oro que tu matrimonio nunca llegue a ese punto, si llega a suceder es importante que recuerden algunos principios.

Primero, el esposo no es la autoridad final. Toda la autoridad del esposo ha sido delegada tanto por Dios como por su esposa, quien decidió someterse voluntariamente. Él es responsable ante Dios y ante su esposa por la manera en que ejerce su autoridad. Los esposos deben recordar que Dios también estableció la autoridad de la iglesia y del gobierno. En algunas circunstancias, la autoridad dada por Dios a la iglesia y al gobierno anula la autoridad del esposo. Puede que haya ocasiones cuando sea apropiado para una esposa involucrar a las autoridades civiles y al liderazgo de la iglesia. Gracias a Dios, muchas iglesias están siendo más agresivas en su oposición a esposos dictadores que quieren crear reinos de opresión.

Segundo, una esposa tiene la libertad de buscar la ayuda del liderazgo de la iglesia sin su esposo. Si ella lo ha confrontado sobre un tema en particular y él se niega a reconocer sus preocupaciones o a atenderlas bíblicamente, ella tiene el derecho, según Mateo 18:15-20, de pedirle al liderazgo de la iglesia que evalúe las circunstancias y actúe consecuentemente. No creo que una pareja que esté procurando tener a Jesús en el centro de sus vidas necesite este consejo, pero cuando el evangelio no es central en la vida de una pareja, entonces cualquier cosa puede pasar. El punto es que un esposo no puede utilizar la sumisión de una esposa para oprimirla.


2. Compañía

Génesis 2:24: 

Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.

Este pasaje enseña la importancia de ser una compañera para tu esposo (y de que él lo sea para ti). Dios ha dicho: “No es bueno que el hombre esté solo”. Aunque los solteros ocupan lugares muy importantes en la Biblia, siendo Jesús el principal de ellos, hasta Pablo (que también era soltero) citó Génesis 2:24 en tres ocasiones. La Biblia ve el matrimonio como un remedio para la soledad. Dios ha determinado que haya algo poderoso y especial en vivir la vida con un compañero. Ya vimos que el matrimonio es una institución creada por Dios para Su gloria y nuestro bien. Aunque el pecado entró en el mundo, la bendición del matrimonio permanece. En Su gracia, Dios no quería que celebraras solo(a) tus victorias y bendiciones. Además, la vida en un mundo caído es difícil. Perder un trabajo, perder la casa en un incendio, estar en un accidente aparatoso, tener mala salud o perder a un hijo son experiencias increíblemente dolorosas. La presencia del Señor siempre será nuestra fuente de gozo y fortaleza, pero Él también diseñó el compañerismo del matrimonio como una fuente de consuelo y ánimo para los desafíos de la vida. A medida que se acercan al matrimonio, la idea es desarrollar corazones que digan: “Estamos juntos en esto. Puede que vengan aguas turbulentas, pero siempre las navegaremos juntos”.


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Dios ha determinado que haya algo poderoso
y especial en vivir la vida con un compañero.

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Tu compañía no es solo física. Para experimentar la profundidad de una relación debes poder disfrutar a tu esposo emocional, espiritual y físicamente. Mientras más se relacionen en estos niveles, más fuerte será su unión. A medida que crezcan juntos, se supone que irán madurando espiritualmente. Esto significa que sus emociones serán controladas cada vez más por una mente bíblica. Su conexión espiritual debe ir aumentando en la medida en que vean al Señor actuar en sus vidas a lo largo de los años. Su unión física será más fuerte entre más cómodos se sientan el uno con el otro.

Nota que Génesis 2:24 dice que la mujer debe dejar a su padre y a su madre, y el hombre también. Esto suena muy duro. Pero el punto de Dios es que tu relación humana más importante ya no es la que tuviste con tus padres en tu niñez, sino la que tendrás ahora con tu cónyuge. Tu posición va a cambiar. Puede que como mujer hayas estado viviendo con tus padres por más de veinte años, y puede que se te haga difícil confiar en un hombre que tiene mucho que probar. Pero seguir corriendo hacia tus padres no honra a Dios. Es cierto, tu esposo debe ser paciente en ese proceso de romper el vínculo con tus padres y formar un nuevo vínculo con él.1 Pero no olvides que Dios espera que desarrolles ese nuevo vínculo con tu esposo.

3. Respeto

Efesios 5:33:

En todo caso, cada uno de ustedes ame también a su esposa como a sí mismo, y que la esposa respete a su esposo.

Una tercera palabra que resume el rol que Dios le ha dado a la esposa es “respeto”. En realidad, Efesios 5:33 es un resumen de todo lo que Dios dijo en los versículos 22 al 33, así que lo que el Señor ha escrito acerca de las mujeres en este pasaje está englobado en el concepto del “respeto”. Cuando unimos esto a lo que dice en Colosenses 3:9, vemos que hay un patrón. Algunas mujeres irritan a sus esposos, lo cual hace que ellos se amarguen fácilmente contra ellas. Esto no excusa la amargura de los esposos, pero demuestra el poder que tienen las esposas sobre las vidas de sus esposos. Hay muchas maneras en las que una esposa puede respetar a su esposo, pero aquí presento tres.

Primero, una esposa puede respetar a su esposo reconociendo todas las maneras en que él es una bendición para ella. Es sorprendente ver cómo cambian las cosas cuando cambia nuestra manera de pensar. Tal vez por eso el Señor nos animó en Filipenses 4:8-9 a pensar en todo lo verdadero, todo lo amable, todo lo excelente y todo lo que merezca elogio. Las cosas que decidas resaltar en tu esposo van a impactar significativamente la forma en que lo ves. Si decides enfocarte en sus fracasos (y él, como todos nosotros, tendrá muchos de esos), todo lo que él haga será frustrante, irritante y molesto para ti. Puede que hasta lo consideres un obstáculo para lograr tus objetivos. Pero si escoges verlo como la bendición que él es para ti, lo verás como un regalo de Dios, diseñado (en parte) para enriquecer tu vida. Y lo amarás porque te trata con amabilidad, gentileza y cuidado.

Segundo, una esposa puede respetar a su esposo negándose a decir: “Te lo dije”. Habrá muchos momentos en tu matrimonio donde tendrás la razón. El hecho de que él esté en la posición de liderazgo no significa que él siempre tomará la decisión correcta. A veces él hará cosas que sencillamente son estúpidas, y tendrás que sufrir las consecuencias. Pero eso no significa que tienes que recordárselo. A menos que tu esposo sea muy egocéntrico, él no se sentirá orgulloso de sus errores. De hecho, él se avergonzará de ellos. Esta vergüenza debe llevarlo a un verdadero arrepentimiento, no a una tristeza mundana que no produce buen fruto (2Co 7:10). Sin embargo, asumiendo que tu futuro esposo quiere vivir para el Señor, una manera de animar su liderazgo es no recordarle cuán necio es.

Tercero, una esposa puede respetar a su esposo animándole en sus éxitos. Sé que a algunas mujeres no les gusta la analogía de las porristas, pero me ayuda a explicar este punto. Como esposa, eres la que más puede animarle y apoyarle en esta vida. Cuando estuve terminando mi PhD, muchas veces quise rendirme. Pero en cada uno de esos momentos, mi esposa estuvo animándome, dándome tiempo para trabajar en mi proyecto y celebrando cada victoria en el camino. Tu esposo será bendecido cuando celebres sus éxitos.

Si los dos se comprometen a cumplir con los roles que Dios les asignó, experimentarán el gozo de honrar a Dios en su matrimonio. Consideren esto: si se casan a los veinticinco y viven hasta los ochenta, habrán pasado cincuenta y cinco años juntos. Las decisiones que tomen ahora respecto a sus roles impactarán la mayor parte de sus vidas. Si viven conforme al diseño de Dios, tendrán algunas dificultades en el camino, pero podrán sobrellevarlas juntos. Cuídate de esa mentalidad que dice: “Yo cumpliré con mi rol si tú cumples con el tuyo”. Si Jesús es el centro de sus vidas y de su matrimonio, ambos querrán asumir sus roles porque es un gozo y un honor vivir para Cristo.

¿Has notado que Dios nos ha dado mucha flexibilidad en cuanto a los detalles de cómo vivir en el hogar? La Biblia no dice quién debe organizar las finanzas ni quién debe lavar, cocinar, limpiar o encargarse del automóvil. Dios ha dado diferentes dones a cada uno. Lo que funciona para una pareja no necesariamente funcionará para la otra. Cada pareja tiene que aprender qué funciona mejor según las personalidades, habilidades, dones y deseos de ambos.

Así que les animo a que disfruten el proceso de construir esa vida juntos. Puede que ciertas cosas cambien con el tiempo, pero si Jesús es el centro de sus vidas, tendrán gozo aun en las dificultades. Lo único innegociable es lo que Dios espera del esposo y de la esposa. Jesús nos equipa por medio del Espíritu para que podamos hacer la voluntad de Dios. Sus estándares son altos, pero no imposibles. No podremos cumplirlos perfectamente, por supuesto, pero eso es lo que nos lleva a recordar constantemente nuestra necesidad del evangelio —para ser humildes, para ser perdonados, para hallar gracia y para recibir el poder de Dios. Jesús debe ser el centro de sus vidas y ustedes deben estar dispuestos a invertir sus mentes, sus cuerpos y sus almas para construir su relación alrededor de Él. Al hacerlo tendrán gran libertad y gozo en Él.

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Este artículo fue adaptado de una porción del libro De camino al matrimonio, publicado por Poiema Publicaciones. Puedes descargar una muestra gratuita visitando este enlace.
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Página 70 a la 76

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